Desarrollo

El poder del NO

By 21 noviembre, 2016 No Comments

¿Cuánto de libre te sientes con tus palabras y acciones? ¿Cuántas veces al día haces o dices algo que no te convence? ¿Para qué lo haces? ¿Qué ganas yendo en contra de tu voluntad, tus necesidades o tu corazón?

Tengo dos hijos pequeños, uno de apenas un año y otro de casi tres y me quedo absorta viendo la facilidad que ambos tienen para tomar sus propias decisiones. Sí, toman decisiones con tan poca edad. Sin ningún reparo dicen que no o que sí haciendo caso a sus necesidades y sus apetencias, sin tener en consideración qué dirán los demás de ellos, si quedan bien o mal, si le molesta a la otra persona su decisión… sólo escuchándose a si mismos.

Está claro que nuestra vida de adultos difiere bastante a la de niños. Según vamos creciendo vamos dejando espacio a los juicios, a los compromisos, al qué dirán, a las convicciones sociales… No escuchamos tanto a nuestros deseos y nos dejamos llevar por las situaciones en incontables ocasiones. Esto es un tema recurrente en mis sesiones de coaching. Clientes que me dicen: “no puedo hacer lo que yo quiera” y mi pregunta siempre es similar ¿No puedes? ¿Cuánto de real es esta creencia? ¿Qué peso estás dando a los demás sobre ti? ¿Cuánto te quieres escuchar? ¿Qué prioridad te vas a dar?

Rafael Echeverría en su libro “Ontología del lenguaje” nos explica qué son las declaraciones como acto lingüístico. Nos explica ampliamente cómo, cuando hacemos una declaración hacemos que nuestro mundo cambie, siempre y cuando tengamos la autoridad para ello. Me gusta mucho cómo explica la parte de la declaración del NO. Cómo me hizo tomar consciencia del poder que tengo cada vez que uso esta palabra y como mi realidad cambia cada vez que la utilizo. Me explico, cuando estoy en un trabajo, en un grupo de amigos, con mi pareja… y sucede algo que no me gusta tengo varias opciones: no decir nada y seguir en la dinámica, anclarme en la queja o hacer que mi realidad cambie. ¿Cómo? diciendo NO, Basta, Hasta aquí, me voy… en definitiva poniendo mis límites y esto inevitablemente es el motor del cambio. Alguien me dijo una frase hace poco que me encantó: “Cuando digo NO a los demás, me estoy diciendo SI a mi misma”

Mi capacidad para decir que no, sumada a mi voluntad para hacerlo genera que mi realidad sea diferente. Algo que además no deja de sorprenderme es que cada vez que lo hago, cada vez que decido y pongo mis límites las cosas suceden. Me siento mejor, siento como soy yo la que toma las riendas, la que decide, la que acierta, la que se equivoca pero sobre todo siento cómo la relación cambia. Cómo paso de ser muy pequeñita a estar al mismo tamaño que mi jef@, mi hijo, mi pareja, mi amig@…. Paso de dar más importancia al otro a dármela a mí. Y sobre todo, hago que las cosas sucedan: cambio mi realidad.

¿Hasta cuándo vas a dejar de poner tus límites? ¿De qué tienes miedo? Practica el poder del no y concédete aquello que quieres.

Julia