“El coaching es un ejercicio de libertad”

 

Esta es una frase que todos los coach que nos hemos formado en LiderHazGo decimos y predicamos con el ejemplo. Libertad para elegir cómo sentirnos, cómo actuar o cómo pensar y esta libertad nos lleva a vivir nuestra vida desde una perspectiva diferente, la de ser los protagonistas de nuestra propia vida.

Desde que comienzo una sesión, el primer poder que le ofrezco a mi coachee es la de hacerse con el poder de su vida: hablar en primera persona. Contar las cosas desde el yo: “lo que me pasa es…” “yo me siento…” “lo que quiero en mi puesto de trabajo es…” “siento que mis amigos…”. Porque aunque no seamos conscientes de ello, el lenguaje tiene un gran poder sobre nosotros y tomar consciencia de que soy quién elige, quién decide y que todo lo que hago lo puedo vivir desde diferentes perspectivas.

Es por esto, por lo que invito a mi coachee a que elija el de la respons/habilidad: tiene la habilidad / capacidad de y para lo que quiera. Esa que le permite hacerse dueño de su destino, de su presente y de su futuro. Es curioso, porque las reacciones que me encuentro (en un inicio) son de extrañeza, porque parece que culturalmente, hablar desde la primera persona nos hace seres extrañamente egoístas y eso… “está feo” además suele aparecer otra variable que en ocasiones se confunde con la respons/habilidad: la de la culpa. Te acompaño para que te dotes de herramientas y tomes las riendas de tu vida no para que busques excusas o cargues a alguien con esta responsabilidad.

Muchos de mis coachees caen en su propia trampa de no hacerse esos protagonistas y en lugar de darse ese poder se lo quitan. Me explico, caen en su propia trampa de decirse a si mismos: “no puedo”, “no valgo”, “es que los demás”, “tengo mucha mala suerte”… y así hasta el infinito y más allá, ¿de dónde viene esto? A mi me han enseñado así, me dijeron, yo soy así… son explicaciones tranquilizadoras con las que nos calmamos, es más, no solo nos calman, sino que también nos sirven para justificarnos y quedarnos calentitos en nuestra zona de confort sintiendo y siendo los más tristes o indefensos del barrio porque nos hemos creído esto que nos estamos contando. ¿Para qué nos sirve esto?

A través de un proceso de coaching tomo conciencia de que mi realidad es la que yo creo ante mi. Cómo las historias que me cuento cambian en función de la responsabilidad que tomo sobre las mismas. En función del papel que decido libremente tomar, estas historias que me cuento tienen el valor que yo libremente les quiero dar y por lo tanto las puedo transformar o como Michel de Montaigne escritor y filósofo francés, dijo y en LiderHazgo nos gusta parafrasear: “Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, la mayoría de las cuales nunca sucedieron”.